Se inicia la 18ª edición de Jujuy/Cortos

19.10.2019

El evento audiovisual más relevante del Noroeste Argentino organizado por el colectivo Wayruro.

Wayruro es un colectivo de comunicación popular de la ciudad de Jujuy, en el extremo noroeste de Argentina. Con muchos años de trayectoria en producción y capacitación en medios audiovisuales muy lejos de Buenos Aires, organizan además la muestra Jujuy/Cortos, una pantalla muy importante para la producción audiovisual regional y nacional.

Hablamos con Ariel Ogando, referente de Wayruro desde sus inicios.

Este año se llevará a cabo la 18va muestra Jujuy/Cortos: ¿cuál es la importancia de esta muestra en el norte argentino y de qué modo se convirtió en un eje central en la vida de Wayruro?

Este año celebramos la 18va muestra Jujuy/Cortos, una muestra que nació de una coyuntura muy difícil: en el año 2002 viendo la situación que estábamos viviendo decidimos generar un espacio donde pudiéramos mostrar nuestros trabajajos y de otros realizadores de la región. Generamos una pantalla donde poder difundir los trabajos de realizadores principalmente del Noroeste Argentino. En ese año 2002, Argentina estaba viviendo una situación muy angustiante, producto de la crisis de diciembre de 2001. Las políticas neoliberales habían llevado a una situación de crisis terminal de la Argentina y en esa coyuntura decidimos arrancar con esta muestra de cortometrajes. Es así que nuestro momento fundacional marcó un poco el eje, que tenía que ver con una mirada comprometida, una mirada en defensa del audiovisual. Sentíamos que en Jujuy para que uno pudiera acceder a ver un material de Tucumán, Catamarca o La Rioja tenía que estar mediado por Buenos Aires: era más fácil verlo a través de una pantalla de Buenos Aires a que nos llegara directamente a Jujuy. Con Jujuy/Cortos pudimos de alguna manera romper eso ya que empezamos a proyectar materiales de todo el Noroeste argentino. Posteriormente, abrimos la convocatoria y se convirtió en una muestra internacional de cortometrajes y entonces hoy nos llegan materiales de más de 20 países, más allá de todas las provincias que también nos mandan sus cortometrajes. En esta 18va edición recibimos cerca de mil producciones audiovisuales que mandaron a Jujuy/Cortos. Jujuy/Cortos se consolida como una muestra que ya tiene su historia, que es una de las más antiguas del norte argentino. En este sentido, es muy importante para Wayruro porque es un espacio en el que no solamente se pueden ver producciones audiovisuales sino que es un espacio formativo y de encuentro. En Jujuy/Cortos todos los años hacemos talleres de distintas temáticas, este años vamos a hacer de Transmedia y Stop Motion y espacios de encuentro y charlas donde transitan distintas temáticas: charla con Mujeres Audiovisuales Argentinas (MUA); charla con realizadores de más de 6 provincias sobre la situación de la coyuntura nacional; y el lanzamiento del Observatorio Audiovisual Andino que va a contar con la experiencia de distintos espacios de Argentina.
Es muy importante decir que todo es gratuito en Jujuy/Cortos: nadie del staff de Wayruro cobra por el trabajo realizado, no se cobran los talleres por lo que los realizadores hacen la tarea voluntaria, no se cobra la proyección ni ninguna actividad de Jujuy/Cortos es rentada. Son todos espacios voluntarios y gratuitos.

¿Cómo nace y qué es Wayruro Comunicación Popular?

Estamos celebrando 25 años de Wayruro, nacimos en 1994. Un conjunto de estudiantes universitarios decidimos en ese momento registrar a través de distintas herramientas de comunicación (sacábamos una revista, hacíamos unas cartillas, registrábamos en video en ese momento con modestos equipos VHS) las luchas que los trabajadores estatales estaban haciendo frente al avance neoliberal de las políticas de Menem, cosas que estamos viendo que se repiten en la actualidad. Vemos que muchas cuestiones de apertura de la economía, de achicamiento del Estado, del retiro del Estado de ciertas funciones básicas ya existieron en los años 90 y en ese momento nosotros como estudiantes universitarios decidimos registrar las distintas luchas que se venían emprendiendo. A partir de ahí, Wayruro se expandió en estos 25 años realizando una multiplicidad de actividades que están atravesadas por tres ejes principales: por un lado, la producción audiovisual (tenemos más de 200 producciones audiovisuales realizadas); un espacio formativo (tenemos un canal escuela que se llama Kallpa TV, todos están asociados a TAL); y la muestra internacional de cortometrajes y un programa en la TV local que muestra los materiales que se vienen realizando. Un espacio de fomento, de producción y de capacitación: son los 3 eslabones que articulan el trabajo de Wayruro y que se sostienen hoy a 25 años de su nacimiento.

¿Qué balance hacen de estos 25 años de investigación y producción audiovisual?

Hacer un balance es difícil porque se atravesaron distintos momentos y coyunturas. El balance es positivo por la permanencia y por la resistencia a distintas políticas. Estos últimos años fue muy difícil para nosotros sostenernos y fue en base a este compromiso, a esta mística y esta militancia que se pudo sostener Wayruro porque prácticamente no tuvimos recursos. Pero el balance es altamente positivo en la medida en que hemos podido expandir nuestro trabajo, nuestros trabajos se conocieron en distintos países de Latinoamérica y el mundo y hemos podido transitar distintos países y más de 15 provincias argentinas a las que fuimos a dar talleres, en las que participamos en charlas y espacios de encuentro y también en más de un centenar de festivales donde presentamos nuestros trabajos. De manera que a lo largo de estos 25 años el saldo es altamente positivo y da mucha felicidad poder celebrar este cuarto de siglo en este 2019 tan difícil para todo el pueblo argentino.

Wayruro se autodefine como una organización de Comunicación Popular. ¿Qué significa esto en la práctica y cómo se materializa en el trabajo de Wayruro?

Creemos que hay una comunicación que parte de las entrañas de los sectores populares que tiene que ver con una comunicación contra hegemónica y que nuestra soberanía audiovisual tiene que ver con eso, con transitar y mostrar nuestras propias imágenes sin estar mediados con qué es lo que le interesa al mercado. Nosotros rescatamos a nuestro héroes populares, celebramos las actividades que nacen en términos culturales desde las entrañas del pueblo y desde ese lugar hemos podido registrar infinidades de artistas que no son tan conocidos como escritores, luchadores, fiestas populares, celebraciones populares que hemos registrado en nuestros trabajos y que tienen que ver con defender esa identidad y esa impronta cultural que atraviesan a los sectores populares. Desde ese lugar, de no ser voceros de los poderosos, es que nos autodefinimos como una organización de comunicación popular. Esa es la matriz. Igual, todos sabemos que la comunicación popular es un magma que está en permanente movimiento, nosotros no creemos que sea algo estático, sino que vamos construyendo esa comunicación popular año a año que va tomando distintas aristas.

¿Cuál es la valoración que hacen de la pertenencia de Wayruro a la Red TAL?

Nosotros pertenecemos a TAL desde hace alrededor de 15 años. Y conocimos distintos momentos de TAL y distintas aristas de trabajo en el cual se fue desarrollando TAL; a nosotros nos parece que es una experiencia sumamente valiosa: surgió prácticamente como un banco de contenidos y se fue transformando en una red de televisoras públicas y latinoamericanas muy importante en la que participan decenas de canales. Asi que para nosotros es una enorme alegría y nos interesa que nuestros materiales de Wayruro lleguen al pueblo. Y fundamentalmente esta red de televisoras es lo que hace que se democratice ese acceso, que es tan difícil la distribución de materiales para quienes realizamos audiovisual: es difícil la realización y es difícil la distribución. Nuestra idea con TAL es poder contribuir con contenidos a esta red para que lo que sucede en este rincón del norte argentino sea conocido. Nuestra valoración de TAL es altamente positiva, aparte de que queremos mucho a quienes conducen esta red: sabemos de su compromiso de su compromiso, de su militancia, de su don de buena gente.

¿Qué nos pueden adelantar del Observatorio Audiovisual Andino?

Es una propuesta que tiene su impronta en otras experiencias de observatorios audiovisuales que ya existen: el OSAI, que es el Observatorio que conducen Lucrecia Cardoso y Germán Calvi es una inspiración para nosotros; también el Observatorio de la Ficción Televisiva de la Universidad Nacional de Quilmes. También nos parece que son espacios sumamente valiosos: son puntos de referencia en que nosotros nos basamos para ir pensando –casualmente- qué es lo que se produce y qué es lo que se consume en términos de audiovisuales; qué es lo que la gente ve del audiovisual argentino y latinoamericano. Entonces nos parece que hay que trabajar en audiencias, hay que trabajar en esta convergencia que estamos viviendo, ¿no? Hoy los contenidos transitan por distintas plataformas; el transmedia es una herramienta que nos atraviesa a quienes hacemos audiovisuales desde hace algunos años con más potencia, y nos parece también que el Observatorio puede ayudarnos a poner una lupa sobre eso: aprender un poco más y ver cómo hoy la televisión fue mutando y hoy podemos ver contenidos en distintas plataformas y redes sociales. Así que en ese sentido el Observatorio es una herramienta para poder entender lo que está sucediendo y lo que puede suceder en un futuro.

¿Cuál es la importancia de la comunicación popular y el video comunitario en América Latina?

Podemos decir que las experiencias del registro audiovisual transitan todo el tiempo múltiples pantallas: hoy podemos ver que con el dispositivo móvil, con el celular, se pueden filmar, se pueden registrar situaciones que vienen sucediendo en los distintos rincones de Latinoamérica: luchas, crisis. Y los sectores populares se apropian de los recursos técnicos y cuentan sus propios relatos. Así que desde ese lugar creo que el video comunitario está asumiendo una forma protagónica en distintos aspectos, y hoy podemos acceder a un montón de imágenes que nos enteramos, que hacen visible situaciones que se vienen viviendo en distintos lugares de Latinoamérica; desde ese lugar creemos que la comunicación popular y el video comunitario son muy importantes.
También creemos que hay que trabajar sobre narrativas, creemos que hay que mejorar cuestiones que tienen que ver con la estética y empoderar a los sectores populares para que ellos puedan contar sus relatos de la mejor manera posible.

A su modo de ver, ¿cuál es el rol de las organizaciones como Wayruro en las políticas públicas de comunicación de los países de nuestra región?

Nosotros hemos participado en la implementación y el debate de distintas políticas públicas, incluso de la Ley de Servicios de Comunicación acá, a nivel local. O sea, desde la provincia de Jujuy participamos de los debates por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pero también participamos de los distintos espacios en los que se fueron construyendo distintas políticas públicas, tanto convocadas en su momento por el Consejo Asesor de la Televisión Digital, por el Programa Polos (del que participamos también), fueron distintos momentos y herramientas en los que participamos a la par que participamos también proponiendo contenidos para las televisiones públicas culturales locales como Canal Encuentro, PakaPaka, Acua Mayor, Acua Federal, DeporTV, distintas pantallas en que nosotros tratamos de incidir con nuestros contenidos y nuestras propuestas que enriquezcan la pantalla y que terminan tener a las mismas un abordaje más federal. Asi que nosotros creemos que tenemos que tener un rol comprometido y protagónico en ese sentido.

Más información en https://videojujuycortos.wordpress.com/